La otoplastia se realiza generalmente para corregir las orejas grandes o crear o restaurar el pliegue central en las orejas prominentes o en soplillo. La extensión de la cirugía dependerá de qué cambios son necesarios o deseados por el paciente y el cirujano.
Esta intervención puede realizarse mediante anestesia local, que duerme el área operatoria, ya sea acompañada o no de sedación, o bien mediante anestesia general, con la que el paciente estará dormido a lo largo de la operación.
La intervención se realiza habitualmente a través de la porción de atrás de la oreja, si bien en la mayor parte de los casos hay que completarla con otra incisión en la porción anterior de uno de los pliegues de la oreja, lo que hace la cicatriz prácticamente invisible.
La intervención consistirá en tratar el cartílago y recrear una nueva forma para conseguir el pliegue de la oreja que normalmente es inexistente. Las incisiones son cerradas mediante suturas, en la mayor parte de los casos reabsorbibles, por lo que no hay que quitarlas. La duración de la intervención es habitualmente de una hora y media a dos horas.
Tras la intervención las orejas son tapadas mediante un vendaje compresivo que las mantiene en la posición correcta. Puede haber algún tipo de molestias que son fácilmente controlables con la medicación adecuada. El paciente puede marcharse a casa si la operación se ha realizado con anestesia local, o permanecerá en la clínica hasta el día siguiente en caso de realizarse con anestesia general.
El vendaje se mantiene por una semana, si bien conviene llevar algún tipo de sujeción, como una cinta, para dormir o estar en casa, durante tres o cuatro semanas más. El paciente podrá reanudar sus actividades normales en unos días tras la intervención, si bien esto dependerá de la cirugía o de como se sienta cada paciente.